¿Por qué un implante dental no puede costar 300€?

Cada vez es más frecuente ver este tipo de mensajes que utiliza como reclamo el“implante a 300€”o incluso de menos importe. Este precio es  inviable incluso si el profesional trabajase gratis. Voy  a explicarte el por qué un implante dental no puede costar 300€.

 ¿Qué hay detrás de estas ofertas milagrosas de implantes dentales a 300€?

La política que acostumbran a utilizar suele ser que, cuando ya tienen al paciente captado por su atractivo y falso precio, le comunican que al implante dental, que consideran que es estrictamente el dispositivo que va dentro del hueso y la encía, hay que sumarle el tornillo de cierre, el pilar de cicatrización, el pilar de impresión, el análogo, el pilar protésico y la corona, y en algunas ocasiones ¡incluso las visitas!.

Al sumar todos estos conceptos “extras”, el presupuesto total acaba siendo superior que el de las clínicas normales.

¡Y aún así, el tratamiento de estas franquicias sigue dejando mucho que desear!.

La última idea descabellada de publicidad engañosa, es la de las cadenas de clínicas franquicias que ofertan los implantes dentales a menos de 300 €, pero si quieres que te lo coloquen, hay que sumarle 600 € de la cirugía, con lo que el implante puesto en boca al final cuesta alrededor de 850 €. A lo que después hay que sumar la corona y todos los conceptos que normalmente se incluyen en el presupuesto de una clínica normal, como la nuestra. Y claro está surge la duda de: ¿Para qué querría alguien un implante si no está colocado en su boca?

Curiosamente, en este tipo de clínicas franquicias, no ofrecen la posibilidad de colocarse sólo el implante y ponerse la corona en otra clínica, estarían perdiendo dinero. Obligan a sus pacientes a pagar todo por adelantado o financiar el tratamiento completo. De modo que a mitad del tratamiento, si el paciente está descontento, ya es demasiado tarde ya que lo pagó todo previamente.

Hay una segunda forma de poder reducir el precio que evidentemente, pasa por abaratar costes. Desgraciadamente, la forma de reducir estos costes es bajar la calidad de los materiales y/o profesionales, contratar a un implantólogo poco cualificado y con poca experiencia, así como trabajar con un laboratorio dental de baja calidad.

Este tipo de clínica low cost están usando marcas de implantes que no son de primera línea y eso irá en detrimento de la salud del paciente. No se puede esperar ni calidad ni garantía a largo plazo.